domingo, 7 de junio de 2009

Quinto: José León Halac

José León Halac es un médico y nacido en Córdoba.
Participó en diversas antologías de poesía y cuento.
Ganó el premio de poesía a autores inéditos que otorga la Municipalidad de Córdoba.
En el mismo año, 2003, recibió también de la Municipalidad de Córdoba el premio en la categoría cuentos.
Ha publicado con Alción, De la levedad (2004), Viajes (2006) y Travesías (2008).

Preguntas acerca de.

¿Todas las azafatas van al cielo?
Algunas caen a tierra

¿Cuánto pesan las nubes?
No pesan, solo son tiempo

¿Por qué el cielo es azul?
Por que Córdoba es azul

¿Los ciegos usan lentes negros?
A veces tienen el color ilusión

¿Qué existe al final del pasillo?
Una puerta que se cierra para siempre cuado entramos

¿Los rayos de las bicicletas provocan tormentas?
Si las risas de los niños son tormentas, si

¿Todas las que se llaman Carolina están buenas?
No conozco a ninguna.

¿A que demanda cromática responden los que impusieron el rojo del semáforo?
Pensaron que como en la guerra puede correr sangre

¿Está sentado el que está sobre sillas de plástico?
Si y no, según donde tenga puesta su mente, puede estar volando.

¿Quién mira el reloj?
Al tiempo mira.

¿Qué sueñan los que duermen parados?
Con una confortable cama

¿El que recibe el mensaje sabe la verdad?
La verdad siempre oculta una mentira

¿Existe el que respira?
Nadie respira, todos aspiramos palabras y luego las procesamos.

¿Las mujeres deben usar corpiños?
Sí , las contiene.

¿Donde se guarda el silencio?
En el pájaro que vuela más alto.

¿Limpian el mundo los limpia vidrios?
No limpian, sólo lo despiertan.


José León Halac cierra el ciclo Libros del Subsuelo, lo acompañan David Voloj y Toty Cáceres.

jueves, 4 de junio de 2009

Lucas Tejerina en Libros del subsuelo

Lucas estuvo a cargo de la presentación de Alejandro Schmidt, junto a Alejo Carbonell. Este texto no fue reproducido esa noche, pero a pedido de Lucas Tejerina es reproducido acá.

Alejandro, gracias por tus palabras acerca de mi blog. Pues tengo sentimientos encontrados con respecto a lo que fue la presentacion de tus libros. Con tristeza puedo admitir que me equivoqué sobremanera al aceptar presentar dos libros de una persona del que sólo conocía su labor poética, no así su costado humano, es decir, su pensamiento, sus razones, sus verdades, sus presunciones, sus respuestas y preguntas a ciertos temas que son, han sido y serán, eso espero, fundamentales en la construcción humana a la que aspiro. Si te digo esto es en nombre de la más absoluta sinceridad que todo hombre se debe a sí mismo y debe a los demás. No creo en la posibilidad de diálogo entre personas de pensamientos tan disímiles sobre temas profundos como son para mí el trabajo, los desaparecidos, la patria, la poesia, los poetas, el presente político o la responsabilidad que a cada uno le cabe en el proceso histórico del que somos parte. Pero más que tus afirmaciones excesivamente provocativas, más que la superficialidad que esconden esas afirmaciones, más que tus respuestas rayanas en lo histérico, más que tu nefasto pensamiento me molestan las personas que conociendo ese pensamiento nada dicen, o lo toman como el costado oscuro que a todo " gordo bueno " se le tolera o porque elijen sus silencios para ser partes convalidantes de tus afirmaciones. Creo, sí, que en algo coincidimos, en la necesidad de sinceramiento cuando algo causa dolor, rechazo o estupefacción. Soy sincero entonces. Cumplo con el primer de los deberes que me debo y debo a los demás. No quiero el afecto ni la admiracion que nacen de la ignorancia y de la ingenuidad. No.

Hasta la próxima alegría.

el lucas

Cuarta: Soledad González

Las chicas en las gateras del subsuelo, listas para la presentación de Cavilaciones Puercas,
Celina Alberto, Soledad González y Mariana Robles.
Omar Hefling el dueño del subsuelo le da la bienvenida a los presentes.

Imagenes borrosas a pedido de nuestro escritor estrella, ya que el cuestionó el mensaje marketinero de este evento, sólo dijo, "Las chicas no son tan lindas, ¿por qué mienten?"

Público borroso que no sabe lo que hace.
La gente y el cubo blanco, el marco ideal para la poesía del subsuelo.

Fotografías: Nº2

lunes, 1 de junio de 2009

Cuarta: Soledad González


Miércoles 3 de junio, 19.30 hs. Celina Alberto y Mariana Robles presentadores estrellas Soledad desciende con sus cavilaciones.

Prensa

La voz del interior

El tercero: Alejandro Schmidt





Jueves 28 de Mayo Alejo Carbonell y Lucas Tejerina presentadores estrellas.

Prensa

La Voz del Interior
Che Madamme
El club de los niños abuxa-2





Texto de presentación del poeta Alejo Carbonell





No sé presentar libros. Hablar en público acerca de las virtudes de un libro, de un autor, es una cosa que me aterra. Estoy sentado junto a Alejandro Schmidt a pedido de Carlos Ferreyra, editor de Recovecos y eso me hace sentir muy halagado. Recovecos es una editorial que en los últimos años ha jugado un rol fundamental en la difusión de la literatura, y felizmente la obra de Alejandro Schmidt se asocia naturalmente a su catálogo desde hace un tiempo.



Si alguien desea leer un estudio sobre la poesía de Schmidt, les recomiendo el contundente y revelador prólogo de la última edición de Serie americana, a cargo de Carlos Schilling.



Muy lejos me encuentro de esa capacidad analítica, pero tengo, sin embargo, algunos recuerdos y nociones con los que podría esbozar una presentación.



Mi primer contacto con Alejandro Schmidt fue un intercambio agresivo por correo electrónico. El diario La voz había publicado una nota acerca de la editorial La creciente, en donde explicábamos nuestra línea de trabajo, a la vez que editábamos uno de nuestros primeros libros. Alejandro, en un mail extenso, plagado de ironía política, cuestionó todos los preceptos de la editorial. Se lo respondí como pude, tratando de hacer funcionar los pocos datos que tenía sobre él a modo de contraofensiva kamikaze. Él pegó mucho mejor, aunque tecnicamente saqué un empate inmerecido. Un par de años después, en un encuentro de poesía una persona con campera de jean hojeaba cada uno de los libros de nuestro stand con atención y avidez. De pronto se acercó y me dijo “Soy Schmidt, como te va”. Me lo había imaginado mucho más gordo, por las pocas fotos que había visto en un par de contratapas y en un reportaje en el diario, y no lo habría reconocido.



Luego, el tiempo, las actividades, hizo que nos crucemos en varias ocasiones.



Lo escuché pelearse con una señora del público en una lectura, lo vi levantarse de una mesa acusando de negociar la poesía a una gran figura de la literatura, lo vi viajar en un colectivo tres horas para leer ante quince personas sin pedir nada a cambio, intercambiar mails con gente que está comenzando a escribir, intercambiar libros, y difundir, siempre difundir, cualquier poema que le resulte interesante, sin preocuparse por cual es su origen y su destino.



Los anecdotarios me resultan apenas soportables en los asados y en los homenajes. Este no es un homenaje. Para Schmidt, un homenaje sería una condena.



Alejandro no asistiría si le rinden un homenaje. “No creo en los Beatles” decía el Lennon del ’70, y algo de eso puede respirarse en el discurso tracción a sangre de este poeta, que desde lo prolífico nos da señales muy claras de que en el arremangarse está la clave.



Schmidt parece decir: “no creo en Schmidt, creo en sus poemas”.





Una falsa disyuntiva ha intentado crearse entre la mal llamada poesía de los ’90 y otra poesía, menos vital, más tradicional y lírica, si se quiere, con predominio en el interior del país. Falsa en el esfuerzo por tratar de instalar esa posibilidad como si se tratara de una nueva opción binaria de las que este paìs ya nos tiene acostumbrados, pero mucho más falsa a partir de figuras como la de Alejandro, que no parte de ninguna de esas experiencias o premisas y que convive y opera con su lenguaje y sus poemas, con esas y otras posibles corrientes.



Schmidt no viene ni de Escudero, ni de Bustriazo ni de Juanele, no viene de Gelman, ni de Lamborghini, ni de Perlongher. No viene de Pizarnik ni de Carrera. Schmidt va hacia ellos, y, diría más, va por ellos.



¿Hace cuántos años que escribe? ¿Cuántos años le quedan? “la juventud es el oro de los tontos” dice, y todas las mañanas se levanta con la misma edad, y la misma curiosidad por saber que nuevo poema se ha escrito para traerle belleza y preguntas al mundo.



Conozco gente que le teme, y ese es un dato positivo, le temen a la palabra de un poeta, que más se puede pedir.





Con todo esto que dije anteriormente, y para terminar, pensé en dos decálogos que comparto con ustedes:





Uno: ¿Por qué hay gente que mantiene distancia con Alejandro Schmidt?



Porque el personaje no se comió al poeta.



Porque los poetas más jóvenes lo leen con entusiasmo.



Porque dice que sí a todo lo que el progresismo canónico dice que no.



Porque dice que no le debe nada ni a Córdoba ni a Buenos Aires.



Porque cada vez que lo ves te puede poner en una situación incómoda.



Porque su agudeza no viene de la academia.



Porque no viene a pedirte nada.



Porque cuesta definir su línea estética dentro de la poesía actual.



Porque no necesita leer la Ñ para saber que su vecino escribe buenos poemas.



Porque no ha hecho nada más que trabajar para ocupar el lugar en el que se encuentra.



Y dos: ¿Por qué admiro a Alejandro Schmidt?



Porque el personaje no se comió al poeta.



Porque los poetas más jóvenes lo leen con entusiasmo.



Porque dice que sí a todo lo que el progresismo canónico dice que no.



Y así sucesivamente.



Muchas gracias.


El segundo: Jorge Dipré



El 20 de mayo a las 19.30 hs.
Eduardo Danna y María Teresa Andruetto
presentadores estrellas.
Noches del subsuelo con Jorge Dipré.

Prensa

Jorge Dipré
El ventrilocuo
Omar Genovese
Periodico de poesía
Nación apache
Hargentina
El clonista chino
El vernaculo